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Los bigotes de los Kittys





Los bigotes del gato no están allí por coquetería. Son verdaderos radares, sensibles al más leve movimiento, un sistema de detección sin que haga falta el contacto con la piel. Aunque en general todo el pelo del gato está dotado de receptores táctiles, los bigotes o vibrisas han desarrollado esta capacidad al máximo. Los bigotes tienen la rigidez suficiente para no doblarse al tocar los objetos.

Su longitud es la del ancho del cuerpo, la suficiente como para que el gato pueda pasar su cuerpo completo por pequeñas aberturas, es decir, los bigotes son la medida que indica si el gato puede pasar a través de ellas o no. Son especialmente útiles en la oscuridad, ya que ayudan a que el gato no choque o tropiece contra diversos objetos.

En el caso de los gatos ciegos, son prácticamente su arma fundamental, ya que no chocarán contra muebles u otros obstáculos gracias al contacto con ellos por medio de los bigotes. En el momento de comer o beber, los bigotes indican hasta dónde deben inclinar su cabeza sin que su rostro se ensucie o moje en los líquidos o alimento.

La pérdida, corte o quemado de los bigotes (sobre todo en invierno al acercarse a calefactores, fuego, etc) constituye muchas veces un problema serio para los gatos, ya que pierden parcial o totalmente la capacidad táctil cerca de la cabeza. Los bigotes también contribuyen con el equilibrio, y si se pierden de un solo lado del cuerpo pueden lograr que el animal tenga dificultades leves en su marcha, pero serán mayores al momento de saltar, ya que es muy posible que se desvíe y caiga, corriendo el riesgo de accidentarse.

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Las bolas de pelo en los gatos (tricobezoares)


Queda poco para que llegue la primavera y con ella, la muda del pelo en el gato y nuestro miedo a que las bolas de pelo se conviertan en una complicación más.


El gato pasa largas horas lamiéndose y acicalándose, labor que le mantiene el pelo en buenas condiciones. El ritual aumenta en animales estresados o, por el contrario, poco motivados, que buscan en ello calma y satisfacción. Durante este aseo, nuestro gato ingiere mucho pelo muerto, que se mezcla con comida y moco, se va compactando cada vez más y acaba por acumularse en el aparato digestivo.

Estas marañas de pelo pueden circular por el intestino del gato sin causarle daños, en cuyo caso las encotraremos expulsadas con las heces. Hay ocasiones en las que sí le provocan una molestia importante, pero si las bolas son pequeñas, por lo general, terminan siendo regurgitadas o vomitadas.

La situación se complica cuando las bolas no son eliminadas, atraviesan el píloro y se dirigen al intestino delgado. En este caso, se quedan retenidas, se compactan, crecen aún más y pueden llegar a causar graves complicaciones.

¿Cuáles son los síntomas?

La formación de las bolas de pelo es más común en las razas de pelo largo, aunque las de pelo corto también pueden sufrir esta afección. Si observamos que nuestro gato:

  • Se comporta de manera extraña.
  • Se muestra desganado.
  • Vomita.
  • Tiene dificultades para respirar.
  • Ha bajado de peso.
  • Tose.
  • Está estreñido.

Debemos acudir inmediatamente a nuestro veterinario para que nos emita un diagnóstico acertado.

¿Cómo podemos reducir las bolas de pelo?

  • Para evitar que nuestro gato ingiera tanto pelo, debemos ayudarle a liberar todo el exceso de pelo muerto cepillándolo una vez al día. El cepillo se debe usar primero a contrapelo para eliminar los mechones muertos y después, en el otro sentido. Al terminar, es recomendable pasar una toalla húmeda por todo su cuerpo para retirar aquellos pelos que no ha recogido el peine.
  • La alimentación es otro factor que puede ayudar a mejorar el tránsito del pelo ingerido. Si nuestro gato es propenso a la acumulación de pelo en el intestino, una alimentación rica en fibra y suplementos dietéticos con malta, levadura de cerveza o aceite de hígado de bacalao le serán de gran ayuda.
  • Darle de comer hierbas y otras plantas específicas le mejorarán el tránsito intestinal y en algunos casos, le provocarán el vómito y con ello, la expulsión del pelo ingerido.
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